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¿Por qué hay pocos jóvenes que deseen dedicarse a la agricultura? Ana Muñío, profesora del IES Monegros-Gaspar Lax nos da su opinión

¿Por qué hay pocos jóvenes que deseen dedicarse a la agricultura? Ana Muñío, profesora del IES Monegros-Gaspar Lax nos da su opinión

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Hola agroblogueros:

 

El pasado miércoles fue el Día del Profesor. ¿Sabías que en España se escogió esa fecha en honor a San José de Calasanz, patrón de los profesores y precursor de la enseñanza moderna?

 

Este aragonés de nacimiento defendió la universalización de la enseñanza desde su posición cristiana, fundando las conocidas Escuelas Pías en 1617, una red de centros de educación cristiana popular y gratuita que se encuentra en la actualidad repartida por todo el mundo.

 

En honor a ese día, entrevistamos a Ana Muñío, leciñenense y profesora de inglés en el IES Monegros-Gaspar Lax, del que ya os hemos hablado porque algunos de sus alumnos vinieron a visitar nuestras instalaciones y nuestro trabajo hace unos años, y que está ubicado en Sariñena, un pueblo oscense capital de la Comarca de Los Monegros.

 

Ana, empecemos por una pregunta general ¿Por qué decidiste ser profesora?

Desde pequeña siempre me había “llamado” aquello de dar clase y enseñar. Terminada la carrera en la universidad, decidí hacer el Máster de Profesorado, con prácticas en un instituto de Zaragoza. El día de despedida al alumnado recibí un regalo mostrando su agradecimiento. Eso me llenó de satisfacción, haciéndome recapacitar sobre la tremenda labor social  que podemos hacer desde una escuela o un instituto.

Encontrar un trabajo en la enseñanza no es fácil. Empecé a trabajar en una empresa dedicada a la exportación. Aunque ahí estaba muy contenta y tenía una situación bastante estable, me surgió la posibilidad de trabajar como docente interina. Decidí volver a aquello que desde niña me había atraído, pasando por varios centros en diferentes pueblos hasta acabar en Sariñena. Lo fácil hubiera sido quedarme en el trabajo que estaba, donde hacía mis horas y después todo era tiempo para mí. No obstante, como profesora, poder influir positivamente y aportar a las nuevas generaciones es muy enriquecedor y compensa la carga de trabajo que aquí tenemos.

 

¿Desde siempre tu enseñanza ha estado ligada al mundo rural o también has impartido clases en colegios urbanos?

La mayoría de los centros en los que he estado pertenecen al mundo rural, siendo Sariñena la población más pequeña en la que he estado. El año pasado trabajé en un instituto de Zaragoza, aunque la mayoría del alumnado era de los pueblos de alrededor.

 

¿Qué diferencia has encontrado entre impartir clases en un colegio urbano y en uno rural? ¿El programa de enseñanza es distinto?

En el ámbito que yo me muevo (instituto), no he notado grandes diferencias entre el medio urbano y el rural. Sí que aprecio alguna diferencia (por ejemplo, en la ciudad hay más diversidad en todos aspectos, y también en general más alumnos por clase), pero no las considero muy relevantes. El programa de enseñanza es similar en los dos medios.

 

En su página web la FAO dice: “La escuela rural tiene una importancia fundamental para el desarrollo. Sin embargo, las condiciones concretas en que los profesores rurales realizan día a día su tarea docente, se caracterizan por sus limitaciones y carencias.” ¿Estás de acuerdo con esta información  Ana?

Hoy en día no creo que haya diferencias entre la calidad de la enseñanza en el medio rural y el urbano (al menos en centros de secundaria, ya que son más grandes, vienen alumnos de otros pueblos y se suele contar más o menos con los mismos recursos que en la ciudad). Sí que es cierto que, para según qué actividades se quieran hacer, puede resultar más difícil gestionarlas. Por ejemplo, si se quiere ir a ver una obra de teatro, estas suelen ofertarse en una ciudad, y el ir desde un pueblo conlleva más gasto de dinero y de tiempo. Además, como muchos de los docentes que ejercen en el medio rural viven en otras localidades y han de viajar diariamente, esto también limita el número de actividades ofertadas fuera del horario lectivo.

 

Ana explica que: «Si se quiere ir a ver una obra de teatro, estas suelen ofertarse en una ciudad, y el ir desde un pueblo conlleva más gasto de dinero y de tiempo. Además, como muchos de los docentes que ejercen en el medio rural viven en otras localidades y han de viajar diariamente, esto también limita el número de actividades ofertadas fuera del horario lectivo.»  No obstante, considera que a pesar de estas limitaciones, la calidad de enseñanza no es peor en el medio rural que en el urbano.

 

En una noticia de Heraldo de Aragón de 2016, explicaban que en Aragón hay Veinte escuelas rurales tienen menos de 6 alumnos ¿Qué crees es más difícil dar clase a un grupo numeroso pero más heterogéneo  o a 3 niños de edades dispares? ¿Esto sucede en tu instituto o te ha ocurrido alguna vez?

En este punto solo puedo opinar desde afuera, ya que en los institutos, situados en localidades con mayor población, no se da esta casuística – tenemos alumnos de todas las edades y en número suficiente como para incluso desdoblar cada nivel educativo en dos o tres vías.

Como todo en esta vida, tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado, dar clase a un grupo numeroso pero heterogéneo ofrece la posibilidad de plantear multitud de actividades diferentes, trabajar diferentes tipos de agrupamiento, y proponer el aprendizaje o trabajo colaborativo. Por otro lado, dar clase a, por ejemplo, 3 niños de edades dispares, también es enriquecedor, ya que permite tener una atención más personal e individualizada y también se pueden proponer actividades donde alumnos más mayores o avanzados colaboran con los más pequeños, aumentando así su capacidad de tolerancia y dotándoles de mayor responsabilidad. En conclusión, no podría decir qué opción es mejor o peor, todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

 

«Un grupo heterogéneo ofrece la posibilidad de plantear multitud de actividades diferentes y proponer el aprendizaje o trabajo colaborativo. Pero, dar clase a pocos niños de edades dispares, también es enriquecedor, ya que permite tener una atención más personal e individualizada

 

Un artículo de XL Semanal publicado en 2017 decía  que “La Escuela Rural es un laboratorio de Innovación total” ¿Esto se aplica también en un instituto rural? ¿Cómo?

Como ya he comentado, el instituto es diferente a lo que podríamos llamar un colegio rural, ya que actualmente el centro donde trabajo cuenta con unos 300-350 alumnos. En consecuencia, todo lo que aquí se hace es bastante similar a lo que se puede estar haciendo en cualquier instituto urbano.

Aquellos colegios rurales que cuentan con unos pocos alumnos son los que más pueden considerarse un “laboratorio de innovación”, donde muchas veces un mismo docente ha de atender a 6 alumnos de 6 cursos diferentes, teniendo que hacer malabares para llegar a todos ellos sin dejar a nadie de lado y tratando de mantenerles siempre activos.

 

Además de profesora de inglés, eres coordinadora de convivencia e igualdad ¿Has sentido alguna vez discriminación por ser mujer?  

En mi entorno no he llegado a sentirme discriminada por ser mujer, siempre me han tratado como una persona más, teniendo la posibilidad de hacer lo que he querido a nivel personal, educativo y laboral. Afortunadamente mi trabajo se rige por méritos, y por tanto no hay forma de discriminar a nadie por el hecho de ser mujer a la hora del acceso a una plaza.

Cada centro educativo es una microsociedad, y por tanto es posible detectar muchos problemas que existen en la sociedad en la que ese centro se ubica. Sí que he podido comprobar que hoy en día seguimos viviendo situaciones en las que se hace diferencia por sexo y se sigue creyendo en ciertos estereotipos. Para intentar combatir esto y fomentar la igualdad de género, estamos haciendo unos talleres sobre prevención de violencia de género, y también hemos trabajado haciendo debates sobre ciertos mitos o creencias. Todo esto lo vamos haciendo con la esperanza de que, poco a poco, podamos lograr una completa igualdad en la sociedad, y ya no solo hablo de igualdad de género, sino también racial, social, etc. El objetivo es llegar a un punto en el que se vea a cada individuo como una persona, y que todo el mundo cuente con las mismas oportunidades en cualquier ámbito. Debemos respetarnos por igual como seres humanos que somos pero también aprender a empatizar y comprender a los demás, puesto que cada persona tiene sus peculiaridades, buscando todo lo bueno y lo que suma. La vida es diversidad, puede enriquecernos a todos y ayudarnos a crecer como personas.

 

«He podido comprobar que hoy en día seguimos viviendo situaciones en las que se hace diferencia por sexo y se sigue creyendo en ciertos estereotipos. Para intentar combatir esto y fomentar la igualdad de género, estamos haciendo unos talleres sobre prevención de violencia de género, y también hemos trabajado haciendo debates sobre ciertos mitos o creencias.» nos cuenta Ana, que es también coordinadora de convivencia e igualdad.

 

Siguiendo con el tema, esta semana El País publicaba que en 2016 sólo uno de cada cinco maestros era hombre ¿Esto se ve reflejado en tu experiencia? ¿A qué crees que se debe?

Es cierto que en mi especialidad – Inglés – hay más mujeres que hombres, pero también se puede apreciar que, al contrario, hay más hombres en Geografía e Historia o en Educación Física. Hasta hace unos cuantos años había ciertas tendencias a la hora de estudiar unas carreras universitarias u otras, pero ya cada vez hay más heterogeneidad en ellas. Conforme pasa el tiempo vemos que el porcentaje de hombres y mujeres docentes se va equiparando. Si, en 2016 solo uno de cada cinco maestros era hombre (lo que supondría un 20%), el curso pasado, por poner un ejemplo, en mi centro educativo había 15 profesores frente a 29 profesoras, es decir, más de un 33% de docentes eran hombres.

Hoy en día es más fácil estudiar lo que uno desea aunque puedan seguir influyendo estereotipos. El entorno del alumno y la propia sociedad trata de ponernos etiquetas, y parte del aprendizaje en la vida debe ser el ser capaces de elegir nuestro propio camino, sea cual sea, para convertir nuestra pasión en nuestro trabajo, partiendo del cumplimiento de las leyes y el respeto a los demás. En definitiva, estamos mejor pero hay que seguir concienciando. Para ello existen estos programas, para ayudar a seguir avanzando a la sociedad, al futuro del mundo que son los jóvenes de hoy en día.

 

Profundizando un poco en nuestro terreno, seguro que en el instituto tenéis hijos o nietos de agricultores. Sin embargo, sólo un porcentaje pequeño de jóvenes decide quedarse en el medio rural, y menos aún son los que quieren dedicarse a la agricultura o la ganadería ¿A qué crees que se debe?

Puede haber dos motivos principales. En primer lugar, para poder vivir de la agricultura hoy en día hacen falta explotaciones muy grandes, ya que la maquinaria y medios disponibles hacen posible realizar mucho más trabajo en mucho menos tiempo. En consecuencia, no hay trabajo para todos estos hijos o nietos de agricultores o ganaderos. En segundo lugar, las ciudades atraen mucho a los jóvenes por ofrecer más posibilidades de ocio y trabajo, así como más servicios, lo que muchas veces les lleva a buscar trabajo ahí en vez de quedarse en el pueblo.

Por otra parte, ahora percibo que buena parte de esa gente que se ha ido a la ciudad está volviendo a los pueblos. La calidad de vida, la naturaleza y la cercanía de la gente, entre otros factores, son cosas muy valiosas que cuando se han vivido se acaban echando de menos después de vivir en la ciudad. Y en mi comarca no estamos lejos de la capital. Ante una necesidad concreta, de salud, ocio, en poco tiempo estamos allí, aunque siempre se pueden mejorar ciertos aspectos – como arreglar la carretera por seguridad de todos.

 

«Para poder vivir de la agricultura hoy en día hacen falta explotaciones muy grandes, ya que la maquinaria y medios disponibles hacen posible realizar mucho más trabajo en mucho menos tiempo. En consecuencia, no hay trabajo para todos estos hijos o nietos de agricultores o ganaderos. En segundo lugar, las ciudades atraen mucho a los jóvenes por ofrecer más posibilidades de ocio y trabajo, así como más servicios, lo que muchas veces les lleva a buscar trabajo ahí en vez de quedarse en el pueblo.»

 

Cómo profesores en el ámbito rural ¿Tratáis de hacer que los alumnos se interesen por el medio? ¿Cómo?

Siempre procuramos trabajar de forma transversal todas las áreas del conocimiento, no nos centramos solo en el ámbito rural o local, sino que también trabajamos con lo global. Nuestro papel es guiar al alumnado para que tenga un conocimiento integral de la sociedad, aunque bien es cierto que, al estar en territorio rural, muchas de las actividades que realizamos se desarrollan en contacto con o en relación a la naturaleza.

Al trabajar en un entorno rural tenemos la ventaja de poder vivir experiencias a pie de instituto relacionadas con el campo y la naturaleza, mientras que la gente de la ciudad tiene que viajar para poder hacerlo. Además, a nivel tecnológico tenemos acceso a Internet, por lo que  en cualquier tipo de trabajo con TICs podemos progresar al mismo nivel que en los centros educativos de las ciudades.

 

¿Crees que es más difícil para un maestro o maestra que se ha criado en la ciudad ser profesor en una zona rural? Si es así por qué

En secundaria, no creo que para un docente que se ha criado en la ciudad pueda ser un obstáculo o una dificultad trabajar en una zona rural. Está claro que cada lugar es diferente y tiene unas peculiaridades, pero poder adaptarse a un nuevo centro solo es cuestión de tener ganas e ilusión.

 

«Percibo que buena parte de esa gente que se ha ido a la ciudad está volviendo a los pueblos. La calidad de vida, la naturaleza y la cercanía de la gente, entre otros factores, son cosas muy valiosas que cuando se han vivido se acaban echando de menos después de vivir en la ciudad. Y en mi comarca no estamos lejos de la capital. Ante una necesidad concreta, de salud, ocio, en poco tiempo estamos allí, aunque siempre se pueden mejorar ciertos aspectos – como arreglar la carretera por seguridad de todos.«

 

Un consejo para una joven o un joven maestro que vaya a enfrentarse por primera vez a la enseñanza en poblaciones rurales

Para ser un buen profesor, le diría que tiene que tener pasión, disfrutar de su trabajo. Que se interese por el medio y todas las posibilidades que ofrece y, en segundo lugar aunque no menos importante, que trate de conocer a los alumnos y sus intereses al máximo. En mi opinión, un centro educativo no debe ser un lugar aislado de su entorno donde acude el alumnado unas horas. Para que un centro funcione bien han de proponerse actividades que permitan conectar la institución educativa con toda su comunidad y que también interesen al alumnado, creando las máximas relaciones interpersonales posibles.

 

Y con esta pregunta dimos por finalizada la entrevista. Muchas gracias Ana por dedicarnos una parte de tu tiempo.  Esperamos que os haya gustado nuestro pequeño homenaje por el día del maestro, a la figura del educador, fundamental en nuestro crecimiento y maduración personal.

 

Para despedirnos, compartimos con vosotros una entrevista que hicimos a algunos alumnos del este instituto cuando visitaron nuestras instalaciones.

 

¡¡Hasta la próxima!!

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